01. Alunado sea entre nubarrones el cometa de la locura: quizás licor de los sueños quizás un tal vez infinito...
¿Como puede un terrible anhelo que se le eleva al cielo con su puño apretado desde la sangría de cada noche ser un cristal roto y faldero?
Ah! Aguerrida sombra que de mi no se despega! quizás licor de los sueños quizás un tal vez infinito. ---------------- 02. Tengo un dolor con la tierra ancestral, colérico, infernal dolor de volcán;
Y en erupción, no tengo mas que llorar venas y venas que se van y se van ni de vuelta a la tierra ni a ningún otro lugar. --------------- 03. Le hablé a un ojo torturado alguna noche -temblaba- y calabera del sueño, el ojo todo rojo, crispado, aunque petrificadamente oxidado atiné a perseguirle -¡que descaro!- y preguntarle vorazmente... (alguna vez, sobre los montes con el iris dorado de sol aquél ojo fue mi amigo aunque doliera también)
"¿Que intenso persigues qué olor, dolor-amor y sobre qué alas? (quisiera intesificarlo, quisiera montarlas)..."
"Tu sueño, ojo mío ¿alfombra voladora sobre qué ciudad al ras de qué vientre, que se besa en ardor y se escabulle? Mírame. Mírame. Mírame. Debáteme. Consciénteme. Hazme...."
Y entonces su trubulencia quieta exasperó un gesto: - Imposible verificarse entre las migas mías, el horror y el arrastre. A esta altura no sabíamos ya quien era quién, de quién las palabras.
Su cara fría me dolía hasta vomitar su escarapela haciendo de mi corazón un estómago fatigado. - Ojo - le dije - me persigues ciego. ------------ 04. Se alejó del cuarto, del rincón, y dijo: - ¡Hoy me siento muy limpio! y sus ojos se dejaban espiar para ver que desde su pecho brotaban sus frutos y se le abrían frescos los árboles, el cielo y la fe.
Me arrastré. "Y yo me siento tan, tan sucio", pensé. Desde la cortina gris que cubría el día parecía llover polvo, nubes con mi rostro aire sin voz.
Por la ventana se veía todo el resto, nada día que pesa tanto y un mueble, como rincón pues todo sobra cuando mueble hasta los versos, todo es polvo. ----- 05. El bosque de cypreses grises hace tiempo me mantiene perdido en él agitando sus copas desde hace siglos con sus días eternos, vientos que pasan...
¿Qué velo siniestro me confesó una noche, que hoy entierro la luna bajo mis pies? ¿qué bosquejo del infierno pintarajeé entre sueños? ¿quien sueña ahora por mí?...
A quien sea que seas: ¿por donde caminas, a quién sueñas, cuál tu paraíso, cómo tu dulzura, cuándo dentro tuyo vos y tu voz en ti? ------- 06.
Siento en lo negro una llamada me habla, me toca, su encanto - oigo sus campanas - hace catársis en mí donde quisiera ver claros.
Bahías de la tristeza, mareas de sangre la risa perdida, la voz tardía ¿Que más me tienes preparado?
...Un abismo, un pozo al costado sarcófago de delirios y de pérdidas, la negación.
Por suerte o por dibujo del amor abro los ojos y así corro.
|