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Martín Apoptosis PDF Imprimir E-Mail



(1)
Cetaceæ- islas de oniria

“encircled by sea…
my sunsets fade”
King Crimson


los techos de ceniza se desploman hacia arriba
la mano  polvorienta del poeta vuelve a danzar,
atrofiada, vencida por el paisaje 
que se desliza horizontalmente
cerrándose en una cadena ourubórica
Una vez,
dos,
 cero.

grita la pared muda
Sin eco
sin oasis de musa ni abismos
acerca su pulgar al sol para compararse
y sin querer
en un accidente acuarelable desaparece
en la forma de una nube

y la luna esta muerta
y las olas se han congelado
y el ahogado flota boca abajo

sus ojos están cerrados
los pulmones macizos
el templo se derrumba a sus espaldas
mientras solo el polvo le anuncia el futuro silencio.

la Isla comienza a hundirse
 con las manos escarba desesperado
hasta golpearse
con un segundo
un suelo de hielo azul
Opaco y raído
que ya no late ni habla
solo interrumpe.

se para y grita
sus tobillos ya se ahogan
grita al opuesto del final del día
al horizonte vertical sin referencias

el agua es dura y lenta
torpe y fría

el camino esta rodeado de espirales
y lo único cierto es la companía seca de los párpados
la caricia inconstante de la corriente abismal
que cada vez es mas espeso
mas insoportable

y mas familiar


(2)

0.
Un goteo lejano
         y otro
               se desvanece despacio mientras se hace evidente

sombras movedizas en forma de barras proyectadas desde mi persiana
por las luces de un automóvil que pasa
       y otro
                se desvanece de repente cuando caen los párpados

el aullido feromónico de una gata desde la calle
       y otro
                se aleja a medida que la arrastran

el mismo sonido de alguien correr
       )hay otro todas las noches(
                desaparece mientras creo que en realidad lo imaginé cada noche
                    queriendo decirme algo

una voz que habla en su propio idioma que de alguna manera entiendo
aparece solo para molestar, para descumplir mis motivos
       y ninguna más
                No se desvanece.

(3)

¡Piedad!

algo
algo esta sucediendo
esta sucediendo
sin control
y se expande
se expande y oxida
oxida el viento y la noche y el silencio
sin control
sin control se desparrama
se desparrama cruel sobre la libertad
sobre la libertad de las posibilidades
las posibilidades…
y golpea
golpea con furia roja
con miedo transparente
encierra con niebla y astillas
astillas de todo
todo se ha confabulado para romperse
y afilarse
afilarse con la noche oxidada
con mis huesos; con mis dientes
con mis dientes que se agrietan
el óxido se agrieta
y la libertad de niebla furiosa
las posibilidades transparentes desparramadas
en plástico
plástico y vidrio
y astillas
más astillas
el viento; el óxido;
las paredes; el rojo;
el filo; mis huesos;
la furia; el miedo;
¡la niebla! ¡los gritos! ¡mis huesos! ¡el plástico!

suceden

sin piedad
   pausas inútiles
        exponenciales        
            retorcidas
pausas llenas de esto
que se expande
se expande y sucede
y sucede y se oxida
llenas del intenso insomnio
que no hace silencio
         ni se tranquiliza
se tranquiliza
y cree que sueña
entonces duda si despierta
despierta

                                                               despierta

(4)

Quitina - animales de Oniria

estoy cansado
de ser
solo este mono pelado y redundante
inevitablemente retorcido
entramado sobre el hipotético centro

no tener una cornamenta
bordes de marfil
y un alma de cuerdas

no ser el acido tentáculo de una medusa

el ultimo anillo de la corteza de un árbol
que lo hace la primera
esperando la combustión; el relámpago que lo anuncia
la lenta agonía
las lenguas del fuego

No tener una cola de plumas
Ni una grieta a través de las hectáreas de mi cuerpo de hielo

no eyacular veneno por mis colmillos
ni colgar de un hilo de tela, expectante, alerta

o sentir todos los pasos de una estampida desesperada recorriéndome

no ver en la oscuridad, ni tener pupilas verticales
cansado de no ser un incendio

cansado
de ser
solo una tormenta
que se aleja mas allá de los limites de Oniria

(5)

mas cero

llueve
descanso.
pienso. me ensolo. me entierro. recuerdo. me apago. me aburro. me cauterizo.
entorpezco. me desmolecularizo. desaparezco. me inlejo. me encierro.
espero. olvido
pero no


anochezco. me disecciono. me marco en mi territorio. me río a mi mismo. me
camino. me husmeo. me hago asimétrico. enmierdizo. enfermo. me borroneo.
resueno. me invento. me eclipso. lluevo. escribo. espero. me repito. espero.
encuentro
pero no


olvido la siguiente palabra. no termino.

(6)

Sin titulo

Llegué a la puerta del hospital a las 4 de la mañana. Había estado lloviendo unas horas antes, y la calle parecía pintada con alguna especie de esmalte óxido. Llamé al ascensor y vacío miré el lobby. Cada pasillo de hospital parece tener su propio perfume de asepsia exagerada, veneno contra cucarachas y sangre, solo por casualidad.
Miré la habitación.

M.

Abrí la puerta.

Un hombre estaba durmiendo en la camilla, pálido, en una posición demasiado lánguida para alguien que aún no ha muerto. Me presintió estar cerca y abrió los ojos lentamente. Hablé bajo:
-         Quería venir a hablarte de un asunto bastante serio. –

La camilla se sacudió de golpe; el muchacho se incorporó de repente, enfureciéndose, saltó de la camilla directamente al aire detrás mío

y comenzó a golpear a alguien imaginario, creyéndose sentado en su estómago, sacudiendo torpemente los brazos hacia un supuesto rostro. Gritaba desentonando, lo puteaba en rojo. Intentaba echarlo del lugar; pero aparentemente el otro no respondía, se enfureció y empezó a estrellarlo contra las paredes en lo que entendía de su mímica estúpida mientras su bata verde se sacudía.

Saqué el arma de mi bolsillo.






Aun recuerdo como todo empezó. Solo estaba en una fiesta comprobando la extensión de mi sociofobia, cuando entró por la puerta un verdadero idiota. Se acercó directamente hacia donde yo estaba, y comenzó a hablarle a la persona con quien estaba conversando. Hablaba gritando en los momentos equivocados, hacía gestos torpes demasiadas veces en muy poco tiempo y tardaba en callar. Tomé nota de las primeras expresiones de la enfermedad. Volvió cuando estaba en el parque de la misma casa, fumando.
Seis días después estaba sentado en mi cama y el idiota entró por la puerta de mi cuarto. Lo miré y antes de que pueda reaccionar comenzó a hablar acelerado, más estúpido que nunca. La puerta se abrió y mi padre entró, preguntándome que pasaba. Se quedó petrificado mirando al idiota. En ningún momento pareció verme. Lo intentó tomar de los hombros y sacudirlo, pero el idiota no reaccionaba.
Entonces lo llamaron por mi nombre.






Pronto mas familiares llegaron a la puerta y comenzaron a desesperarse, yo también. Grité y no se dieron vuelta, golpeé en un estúpido impulso la biblioteca y unos libros cayeron, estaba seguro: uno de ellos se asustó y se alejo unos pasos.
Tomé una birome; uno de los libros caídos y escribí en la contratapa: “ESTOY AQUÍ” mientras el imbécil seguía en su nudo cacofónico.
Creo que algunos entendieron.
Me contaron que ellos podían verme solo a mí, hablando constantemente, forzando la voz, haciendo muecas, mientras el resto de mi cuerpo estaba adonde yo me sentía ahora. Sin embargo el idiota estaba contra la pared, no en donde yo me encontraba.
No debía haberme sorprendido tanto por aquello. Después de todo, era posible.



Me contó todo mientras tenía sus manos levantadas, horizontales al suelo, aparentemente sosteniendo el cuello de nadie que ya no respiraba. Entonces yo le conté que no veía a nadie en la habitación, salvo a él y a su pálido culo asomando detrás de la bata verde, también le conté que hacía tres días que no podía salir del hospital, que de noche nadie parecía capaz de verme, ni era capaz de interactuar con ningún objeto, salvo los que aparecían azarosamente en mi bolsillo. Estaba cansado de las escaleras en espiral abiertas del edificio y
casi enloquecí dándome cuenta
Que ya había sucedido.

Me llevé el arma a la boca

Pensé en cosas que nunca sucederán

Recordé una canción
y la suave voz
que
Moría
cada compás

recordé el sillón

y luego

he olvidado.







hoy entré al hospital

y había una multitud

parada

delante de una puerta que decía

“M”

No podía pasar entre la gente,

no querían moverse

pregunte a una niña que había sucedido

y me contó

que allí había tres cadáveres

Uno que llevaba la puesta

la bata verde

de otro que yacía a su lado

mientras otro

hecho de heces

estaba sentado en la silla al lado de la camilla

con un  arma en su mano.

Se tentó inocentemente

cuando me contó que había

dos manchas de sangre en la pared

y una de mierda en el techo.
Comentarios (2)add
...
escrito por Gastón , 08 09, 2007
Me gustaría intercambiar textos, lo que hacés está en sintonía con lo que hago ahora, mi mail es filosofodescafeinado@hotmail.com, por favor escribime, un abrazo
...
escrito por adri , 24 03, 2007
smilies/smiley.gif lo k escribes es la polla
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