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En este inicio secular, aún balbuceante y ya largamente sangrante. (la rima es casual, no causal) está claro que la pretención es que, como víctimas de ignotas arañas, sigamos en esta suerte de vida-muerte. Nos necesitan vivos para chuparnos la sangre.
Pero, la cultura dominante (me refiero a la que domina al menos desde hace 4000 años y no da signos de afloje) se nutre, cada día, de nuevos lacayos, dispuestos a vender a su madre para gozar del un Triunfo (juego de palabras que ya tenía este sentido en la Roma preimperial). Que creamos que ellos (digamos, los tinelli, para darle un toque de instanciación a las múltiples lecturas que da la semántica de tu poema) están allí por pura casualidad es el error más caro y, la misma moneda, el más buscado, armado, construído por ellos.
Es cierto, los cuerpos no se tocan, los penes se flacidan las vaginas se apelmazan, el único garrote siempre tieso es el orden, dispuesto a caer sobre las espaldas desprevenidas.
Pero, como dicen los guerreros, cosa que ignoro pues nunca porté arma alguna, debés usar el impulso del enemigo para voltearlo. Es a través del rizoma como resistiremos. Las ventanitas anárquicas que la "Gran Vía" nos otorga, con miles de millones de avatares e cuasi indescifrables IP. Nuesto lugar de resistencia, hasta que los craneos desborden de la espuma benéfica del entendimiento global.
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